Educación en el siglo XXI

Publicado por: maria.vargas el Sáb, 21/11/2020 - 08:12
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Por: Nohelia Durán.
Nohelia Durán

Un día las aulas de clase, los pasillos de universidades e instituciones educativas, se quedaron sin su activo más valioso: sus estudiantes. Y es que, resulta  inevitable hablar del motivo de este caos, que cambió nuestras vidas de unos meses para acá, pues a la “reinvención” de las industrias también se le suma la acelerada transformación del sector de la educación a nivel global, gracias, por supuesto, a la pandemia mundial del COVID-19.

Un estudio del Online Business School proyectó que para el 2020 el crecimiento del consumo del e-learning sería de US$68.800 millones. Eso supone un crecimiento anual del 7.6%. Sin embargo este mercado, que para muchos de nosotros era invisible, alcanzó en los últimos días una cifra por encima de los US$100.000 millones y las proyecciones indican que se triplicará en un lustro. 

Para quienes tienen la tecnología adecuada, los beneficios del aprendizaje electrónico son muchos. Algunas investigaciones muestran que los estudiantes retienen mucha más información cuando aprenden en línea que en el aula, requieren de menos tiempo para aprender porque tienen la posibilidad de ir a ritmo propio, releyendo, saltando o acelerando el contenido. Y si a todo eso le sumamos que con lo que pagamos una maestría en Colombia, podríamos hacer incluso dos en el exterior, tiene todas las de ganar la educación virtual y a distancia.  

De hecho ya ha habido muchas transiciones exitosas de universidades en el mundo que tradicionalmente han trabajado bajo el modelo tradicional. Por ejemplo, según el World Economic Forum, la Universidad de Zhejiang consiguió poner en línea más de 5.000 cursos en tan sólo dos semanas. El Imperial College London comenzó a ofrecer un curso sobre la ciencia del coronavirus, que es ahora la clase más matriculada lanzada en 2020 en Coursera. Expertos en la materia afirman que este será un nuevo modelo híbrido de educación con beneficios significativos y que se convertirá con el tiempo en un componente integral de la educación escolar.  

Lo que nos deja ver este panorama es que esta nueva realidad nos llevó, más rápido de lo que pensamos, a evolucionar tecnológicamente y a cambiar las aulas físicas por las virtuales, algo que habíamos estado postergando por mucho tiempo por la creencia de que la enseñanza de calidad necesariamente tiene que ser costosa, elitista y que además debe ser presencial porque sino no tiene ningún sentido.

Con conocimiento de causa puedo decir que este nuevo modelo de enseñanza es útil, organizado, práctico y rentable. Aunque no he dicho que es fácil. Al igual que en el modelo tradicional, es muy importante la disciplina y la organización, pues éste está basado en el modelo llamado Growth Mindset, donde el control lo tenemos los estudiantes.