El conseguidor

Publicado por: maria.vargas el Vie, 31/07/2020 - 10:37
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Por: Juan Restrepo.
Alex Saab

Los intermediarios nunca pasan de moda. En España en este momento, una profesional de ese oficio tiene a la monarquía pasando el peor trago de los últimos años, y además se hace llamar Su Alteza Serenísima la muy chusca. En Estados Unidos otra, mediadora ésta básicamente de asuntos de la cintura para abajo que ingresó recientemente a la cárcel, podría depararnos en los próximos meses revelaciones muy incómodas para personajes famosísimos (entre ellos un ex presidente colombiano); y entre nosotros, aquí en Colombia, no faltan conseguidores de las más variadas especies. 

Estos personajes por lo general consiguen solo dos tipos de favores: sexo o dinero, y a veces ambas cosas, pero casi siempre terminan por convertirse en un dolor de cabeza para sus clientes o sus mandantes. Díganme si no es Álex Saab, nuestro último conseguidor de campanillas, un verdadero incordio hoy para Nicolás Maduro.

Saab, un barranquillero de 49 años, apareció en un gran escenario por primera vez en 2011, durante la firma de un acuerdo entre Juan Manuel Santos y Hugo Chávez, cuando los dos presidentes vivían una luna de miel. Ni Santos ni su canciller ni nadie del séquito del mandatario colombiano, sabían quién era aquel curioso personaje de exótica coleta entonces ni qué papel jugaba en esa reunión protocolaria.

Sus biógrafos dicen que empezó vendiendo llaveros y otras chucherías en las calles de Barranquilla, y hoy amasa una inmensa fortuna que le permite viajar en avión privado por el mundo a mayor gloria del presidente venezolano. Las autoridades norteamericanas, muy interesadas en tener una charla a fondo con él, aseguran que es el más conspicuo testaferro del Hijo de Chávez, y tienen un avión en Cabo Verde esperando a que la justicia de ese país africano resuelva favorablemente el pedido de extradición librado en su contra para llevarlo a Estados Unidos.

Al rescate del personaje ha aparecido el abogado español Baltasar Garzón, perejil de todas las salsas mediáticas de justicia global, dispuesto a imprimirle impronta política a un asunto que más bien tiene toda la pinta de episodio gangsteril, a la vista de las actividades conocidas de Saab: solamente el manejo de alimentos subsidiados, de mala calidad y con sobreprecio durante el momento de más hambruna de los venezolanos, y que en solo dos años le reportó 765 millones de dólares, lo hacen interesante para la justicia penal. El Gobierno venezolano ha reclamado airadamente su inmediata libertad, “es un agente oficial nuestro y va por el mundo buscando alimentos y medicinas para el pueblo” 

Pero el episodio de las llamadas Cajas Clap de alimentación es peccata minuta al lado de otras actividades de Álex Saab en Venezuela al amparo del régimen de Chávez y Maduro. Sus actividades van desde venta de casas prefabricadas a manejo de moneda oro y el producto de las explotaciones de este metal en territorio venezolano, lavado de dinero aprovechando el dólar preferencial o intermediación en la compra de gasolina a Irán, en esto último andaba cuando fue detenido en Cabo Verde. 

Sin ninguna experiencia en el campo de los hidrocarburos, firmó con la estatal petrolera venezolana desde una empresa de fachada en Suiza, un contrato por 4.500 millones de dólares que dejó con la boca abierta a los conocedores del sector y hubo que echar atrás por escandaloso. Saab, como se ve, es el hombre orquesta del régimen venezolano. 

No es de extrañar, pues, el nerviosismo que su detención ha desatado en Caracas. Con tan mala suerte para el régimen chavista, además, que Saab fue a caer en uno de los países menos corruptos de África y más legalistas, con una base de la OTAN y la mitad de su población viviendo en Estados Unidos. Hasta de un comando que partiría de Guinea-Bisáu se llegó a hablar para tratar de rescatar a tan valioso conseguidor. 

Sus movimientos comerciales y financieros lo han hecho blanco de investigaciones en al menos nueve países. Si Álex Saab termina en Estados Unidos hablando ante la justicia, va a dejar al régimen de Maduro con las vergüenzas al aire. Hablará de lo suyo pero seguramente también de las prácticas de ese gobierno. Y episodios oscuros, como los viajes de altos funcionarios del régimen cargados de maletas por el mundo con ignotos cargamentos, van a salir a la luz y van a causar un gran disgusto, no solo en Venezuela