Fadiah

Publicado por: maria.vargas el Sáb, 20/02/2021 - 11:58
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Por: David Barguil.
David Barguil

Quienes son padres me entenderán cuando digo que éste es el amor más puro que existe. Con la llegada de un hijo todo parece volcarse hacia otro costado y empieza uno a ver el camino desde una perspectiva distinta. Fadiah llegó a este mundo un viernes muy temprano y en medio del frenesí por su nacimiento, de sentir una felicidad inconmensurable, me pasaban una infinidad de pensamientos por la cabeza, sobre lo verdaderamente importante y primordial de nuestro paso por esta vida. 

Es inevitable mirar hacia atrás. Mi madre Amina, maestra y cabeza de hogar en Cereté, Córdoba, me inculcó desde niño la necesidad de estudiar, ser el mejor en la clase, salir adelante y abrirme caminos. Ella me impulsó a trabajar desde muy joven por los demás, con vocación de servicio. Hoy, cuando tengo la dicha de ser padre, junto a mi esposa, decidimos honrar este legado nombrando a nuestra hija Fadiah que en árabe significa “aquella que protege a los otros. Una persona generosa y solidaria”.

Cuando uno decide dedicarse a la vida pública, lo hace con la convicción de buscar el bien común por encima del particular. Esto conlleva algunos sacrificios a nivel personal, pues el objetivo fundamental es defender a la gente y buscar su bienestar, especialmente para quienes han sido abusados y olvidados por años. 

Teniendo a mi hija en mis brazos, viéndola tan inocente y frágil, pienso en su futuro, en el mundo al que llega sumergido en una pandemia, en un tsunami de tecnología que avanza cada vez más rápido, en los desafíos que como mujer deberá enfrentar por los rezagos machistas de la sociedad o, peor aún, en los peligros que enfrentará no sólo por su género, sino porque vivimos en un país donde la violencia aún no deja de llamar a nuestras puertas. 

Por eso, ahora más que nunca vale la pena reforzar esa vocación de servicio y seguir adelante con más ímpetu. Por Fadiah, por los otros niños y jóvenes, y también por los adultos que merecen una vida digna y tranquila. Seguiré asumiendo los sacrificios a que haya lugar, las persecuciones o ataques canallas porque mi labor va mucho más allá y porque los colombianos merecen líderes fuertes, decididos a luchar por el bien común por encima de cualquier cosa. 

Sólo podremos tener un país distinto si desde nuestro propio punto de acción contribuimos hacia ese cambio. Ya hemos iniciado una labor muy importante en el Congreso contra los sectores más poderosos del país que han abusado por años de los ciudadanos y lo seguiremos haciendo. Mi Fadiah, con el amor más puro, te juro que continuaré trabajando día y noche para que tú y las generaciones venideras puedan vivir en una Colombia muchísimo, muchísimo mejor.